El COVID-19 obligó a las distintas organizaciones a trasladarse de sus oficinas y espacios de trabajo al espacio personal. Y es que nuestra casa es y seguirá siendo eso, nuestro espacio y el de nuestra familia y si bien algunos pensarán que este podría ser el fin de las oficinas, los hechos parecen demostrar lo contrario.
Siempre hemos tenido la posibilidad de trabajar desde casa. El internet y los aparatos móviles nos han permitido conectarnos con nuestros equipos prácticamente desde cualquier lugar y a cualquier hora, y sin embargo, las empresas aún cuentan con sus espacios corporativos donde el diseño del lugar, las condiciones dadas y sobretodo, la interacción humana enriquecen y fomentan el trabajo.
Es así como una reunión de equipo, un brainstorming y la revisión de una presentación en conjunto serán seguramente los lugares desde lo que nazcan las mejores ideas.
Un espacio adecuado
Un espacio de trabajo debe tener una buena calidad ambiental, es decir, un lugar diseñado y destinado exclusivamente a eso, con el mobiliario correcto, luz, temperatura, ventilación entre otros. Incluso elementos como la altura de piso a techo, las terminaciones o el propio diseño y dimensión del espacio, son factores que pueden influir en nuestro trabajo, positiva o negativamente.
Además este lugar debe tener la tecnología apropiada como equipos, internet y la conectividad necesaria según el tipo de función que ahí se realice. Incluso muchas actividades necesitan un espacio físico más amplio y adecuado que no podrían funcionar nunca en una casa.
Según una encuesta realizada por Contract Workplaces a más de 2.000 personas, sólo el 7% de los participantes indicó querer trabajar desde casa todos los días una vez levantadas las restricciones. En cambio, el 82% indicó que le gustaría trabajar “con flexibilidad para optar por el lugar que me resulte más apropiado en cada ocasión”.
Esta decisión va a depender en gran forma del espacio con el que contemos, donde los hogares no fueron pensados para trabajar a tiempo completo desde ahí, así como tampoco las cafeterías o restaurantes. Finalmente las organizaciones, empresas o emprendimientos deberán buscar lugares de trabajo adecuados a sus necesidades y las de su equipo. Espacios acotados donde los trabajadores puedan encontrarse, que propicien la innovación y la creatividad.
En este sentido los metros cuadrados realmente necesarios según cada empresa u organización serán un factor clave a la hora de decidir un espacio. Así mismo, una ubicación céntrica o cercana y un diseño funcional donde se aprovechen bien los espacios, serán elementos decisivos.
Todos estos elementos sumados a una cultura organizacional flexible, facilitarán que las empresas logren el equilibrio necesario y puedan adaptarse y persistir en el tiempo.